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sábado, 6 de enero de 2018

Comentario al Evangelio del domingo 7 de enero (Solemnidad de la Epifanía del Señor) por Monseñor Joao Scognamiglio Clá Dias, EP

La Adoración de los Reyes Magos,
[…] ¿Somos fieles al brillo de esta estrella?
Cabe aquí una aplicación personal: brilló ante nuestros ojos esta estrella por ocasión del Bautismo, cuando Dios infundió en nuestra alma un cortejo de virtudes –las teologales: fe, esperanza y caridad; y las cardinales: prudencia, justicia, templanza y fortaleza, en torno de las cuales se agrupan todas las otras- y los dones del Espíritu Santo, y pasamos a participar de la naturaleza divina.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Comentario al Evangelio del XXXIV Domingo del Tiempo Ordinario (domingo 26 de noviembre) por Mons. João S. Clá Dias, EP - SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

[...] IV – Si Cristo es Rey, la Santísima Virgen es Reina.
El Verbo asumió de María Santísima nuestra humanidad, y así adquirió la condición jurídica necesaria para ser llamado, con toda propiedad, de Rey. Fue en ese mismo momento que Ella pasó a ser Reina. Una sola solemnidad nos trajo un Rey y una Reina.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Comentario al Evangelio del XXXII Domingo (domingo 12 de nov.) del Tiempo Ordinario – Ciclo A, por Mons. João S. Clá Dias, EP

Alegría o temor, ante el Esposo que llega
[...] Una profecía segura: nuestra muerte
No dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy, ¡porque tal vez esta misma noche seremos juzgados! Profecía cierta y segura es esta: todos moriremos. Día y hora, sin embargo nadie lo sabe, ya que hasta el enfermo al borde de la muerte ignora el momento exacto, en que ésta le sobrevendrá. ¿Quién osará prometerle que va a despertar mañana? ¿Quién se atreverá a garantizar que terminará de leer este artículo? Nuestro destino es la muerte, y su perspectiva nos auxilia a abandonar los apegos y nos saca del camino errado que abrazamos. Entrar por las vías del vicio es una locura, porque nada hay en la faz de la Tierra más contrario a Dios que el pecado, que nos expone a ser sorprendidos por el justo Juez en el momento en que menos esperamos (cf. Mt 24, 44.50; Lc 12, 46), con las manos vacías y las lámparas apagadas. ¡Y Él dirá que no nos conoce!
Pidamos a Nuestro Señor Jesucristo, por intercesión de la Santísima Virgen, la gracia de ser realmente vigilantes en nuestros pensamientos, deseos y acciones, en vista de la santidad en todo. Así estaremos siempre con la lámpara abastecida de aceite.
Monseñor João S. Clá Dias, EP

sábado, 28 de octubre de 2017

Comentario al Evangelio del Domingo XXX del Tiempo Ordinario – Año A – Mt 22,34-40 (domingo 29 de octubre) por Mons. João S. Clá Dias, EP

Nuestra Señora del Divino Amor
[...] “Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a tí mismo”.
O sea, debemos tener por nuestro prójimo la misma benevolencia, estima y amor que esperamos que los otros tengan por nosotros, y un respeto proporcional al designio de Dios para con cada uno. Hablar al prójimo, o sobre él, como deseamos que lo hagan con nosotros; esconder y excusar sus faltas; sufrir sus imperfecciones, debilidades y defectos;

sábado, 7 de octubre de 2017

Comentario al Evangelio del XXVII Domingo T.O. (8 de octubre) por Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP

La grave responsabilidad de los que cuidan la viña del Señor
Del mismo modo que, otrora al pueblo electo, Dios nos trata como una viña escogida para que alcancemos más fácilmente la bienaventuranza eterna. ¿Qué frutos daremos a su Dueño? [...]

Un oportuno examen de conciencia

sábado, 23 de septiembre de 2017

Comentario al Evangelio del XXV Domingo T.O. (domingo 24 septiembre) por Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP

[...] La envidia, “carie de los huesos”
Como vimos, Fillion recrimina la envidia nacida en el corazón de algunos trabajadores de la viña. En efecto, esta parábola trae una enseñanza a propósito de la inconsistencia, de lo ilógico, y  de la malicia de la envidia.
¿En qué consiste este vicio?  En la tristeza por

domingo, 27 de agosto de 2017

Comentario al Evangelio del 21º Domingo del Tiempo Ordinario (Domingo 27 de agosto) por Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP

[...] ¿Y yo, quién digo qué es Jesús?
En la segunda lectura, la Liturgia combina con la confesión de San Pedro un bello trecho de la Carta de San Pablo a los Romanos, que resalta la desproporción infinita entre nuestra inteligencia creada y la inteligencia increada, que es Dios:

domingo, 9 de abril de 2017

Comentarios al Evangelio Domingo de Ramos (domingo 9 de abril)

por Mons. João Scognamiglio Clá Dias EP
[...] La gloria del católico es el combate.
La lección de la Liturgia en este inicio de Semana Santa que debemos guardar en la memoria hasta el último suspiro: ¡somos combatientes! No somos hechos para apoyar a aquellos que ponen su esperanza en el mundo, sino para defender a Nuestro Señor Jesucristo. El mundo nos interesa sólo como objeto de conquista para el Reino de Dios, pues queremos ser apóstoles, con el fin que todos los hombres experimenten nuestra alegría de cristianos. Alegría proveniente de la certeza, infundida por la fe en el alma, de un día recuperar el cuerpo en estado glorioso y vivir la eternidad feliz en el convivio con Dios, con María Santísima, con los ángeles y con los santos.
Aunque este paso hacia la bienaventuranza tenga como atrio la muerte  -natural de todo hombre-,  la convicción que la cruz conduce a la luz, esto es, a la victoria y al triunfo final, torna el alma equilibrada, calma y serena, y da fuerzas para encarar la muerte con confianza, sabiendo que al otro lado estará Aquel que murió por nosotros en la Cruz, pronto a acogernos.
En esta Semana Santa, unámonos a Nuestro Señor Jesucristo y hagamos compañía a la Santísima Virgen en los dolores, que a lo largo de los próximos días, se presentarán ante nuestros ojos, con la certeza de la gloria que atrás de ellos, espera para manifestarse.
(Mons. João Scognamiglio Clá Dias EP in “Lo inédito sobre los Evangelios” Tomo I, Librería Editrice Vaticana).
Se puede publicar citando el autor.

Texto completo en: Comentario al Evangelio del Domingo de Ramos

lunes, 20 de febrero de 2017

Comentario al Evangelio del VII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (19 de febrero)

Por Monseñor João Scognamiglio Clá Dias, EP.
[...] Llamados al verdadero heroísmo
La vida sobrenatural en nosotros es plausible de crecer, en la medida en que recemos, nos esforcemos en la práctica de la virtud evitando las ocasiones  de pecado y frecuentemos los Sacramentos. Más que en otras épocas históricas, vivimos rodeados de peligros que amenazan nuestra perseverancia. Para resistir a esas solicitaciones del demonio, del mundo y de la carne,  es indispensable alimentar un gran deseo  de alcanzar el heroísmo de la perfección. En el cielo nos está reservado un lugar que podremos ocupar con más o menos brillo, dependiendo de la fidelidad con que busquemos ser “perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto”.  La conocida  máxima de Paul Claudel, “la juventud no fue hecha para el placer, sino para el heroísmo”, en realidad está incompleta, pues el heroísmo en materia de virtud no es una obligación exclusiva de los jóvenes, sino de todos los hombres, sin excepción.
Ejemplos edificantes

sábado, 21 de enero de 2017

Comentarios al Evangelio del Tercer Domingo del Tiempo Ordinario (domingo 22 de enero)

por Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP
[...] No había llegado la hora de manifestarse como Hijo de Dios
Después de largas décadas en el silencio y oculto en Nazaret, vemos ahora al Salvador en el pleno ejercicio de su misión pública, predicando sobre el Reino de Dios, curando los enfermos y expulsando los demonios. No sabemos decir cuánto duró esa celosa actividad apostólica, y no sería exagerado suponer que ella se extendió por varios meses.
Es rica en contenido la apreciación hecha por los profesores de la Compañía de Jesús, a propósito de este versículo: “El evangelista resume en estos pocos versículos la misión de Cristo en Galilea. En los capítulos siguientes él nos lo presentará primero como el gran Doctor anunciado por los profetas, y después como Taumaturgo, que realiza todo tipo de milagros para confirmar la verdad de su doctrina. Aquí, generalmente se nos dice que Jesús recorría las aldeas de Galilea, acompañado de los discípulos que acababa de escoger, enseñando la Buena Nueva –y éste es el significado de la palabra Evangelio-,  la cual era la próxima venida del Reino de los Cielos. Predicaba, como lo indica el evangelista, en las sinagogas. [...] Cristo predicaba también, como insinúa el evangelista y lo veremos más adelante, en los campos y en las plazas.
Confirmaba la verdad de su doctrina con milagros, que eran al mismo tiempo obras de caridad, curando toda especie de enfermedades. Estas curaciones milagrosas eran una de las características del Mesías anunciadas por los profetas, especialmente por Isaías”.
La convicción de Jesús en cuanto a su papel de Mesías jamás podrá ser puesta en duda. La simple genealogía sería suficiente para demostrarlo; ni hablar sobre las revelaciones hechas por San Gabriel, tanto a la Santísima Virgen cuanto a Zacarías; la presencia de los pastores en el Pesebre, la visita de los Reyes Magos y la propia respuesta dada a María al rencontrarla en el Templo: “¿No sabes que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?” (Lc 2, 49).  Estos hechos evidencian cuán grande y exacta era la compenetración que Él tenía sobre su misión.
Sin embargo, si de un lado la conciencia al respecto de los fines –inmediato y último- era clarísima desde el inicio y nunca creció y,  menos aún disminuyó, su manifestación  a los demás fue progresiva. En  Galilea encontramos al Divino Maestro en una fase inicial.
No era sólo prematuro, sino que hasta imprudente, revelar en todo o en parte su divinidad. Sólo mucho más tarde –aproximadamente dos años después del Bautismo en el Jordán- Pedro proclamará su filiación divina, por pura revelación del Padre, y en seguida, los apóstoles recibirán la instrucción de mantener el sigilo.
La misma norma de conducta será impuesta a los demonios de los posesos y a los propios enfermos milagrosamente curados. Y si así no fuese, el resultado sería incontrolable, debido a la fuerte impresionabilidad de las multitudes a propósito de un Mesías político. En vista de la reacción del pueblo después de la multiplicación de los panes. En el último año de su vida pública, la manifestación será revestida de un esplendor exuberante. Pero, en este período de Galilea, “el Evangelio del Reino”  es predicado por el Hijo del Hombre a una opinión pública con fe insuficiente para reconocer la infinita grandeza del Hijo de Dios.


(CLA DIAS EP,  Mons. João Scognamiglio in “O  inédito sobre os Evangelhos” Vol. 1, Librería Editrice Vaticana).
Texto completo en:  http://caballerosdelavirgen.org/evangelio-comentado/comentario-al-evangelio-del-iii-domingo-de-tiempo-ordinario-el-inicio-de-la-vida-publica
Autorizada la publicación citando la fuente y el autor.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Comentarios al Evangelio Primer Domingo de Adviento (Domingo 27 de noviembre)

por Monseñor João Scognamiglio Clá Dias, EP
[...]Debemos estar preparados para las intervenciones de Dios en la Historia
Al explicar el Evangelio de este domingo, casi todos los Doctores, exegetas y espiritualistas se centran en la necesidad  que seamos vigilantes a todo momento, ya sea en la perspectiva de la muerte o del juicio particular,  en el fin del mundo o del Juicio Final. Armónicamente con esta visualización presentada en los anteriores comentarios, se puede conjeturar, que Nuestro Señor Jesucristo también quiso advertir a cada uno de nosotros al respecto de las intervenciones de El en la Historia. A propósito de la situación del mundo, en el lejano año 1951 escribía el Profesor Plinio Corrêa de Oliveira: “¿Hoy en día, no es verdad, que el Vicario de Cristo es desobedecido, abandonado, traicionado? ¿No es verdad, que las leyes, las instituciones, las costumbres son cada vez más hostiles a Nuestro Señor Jesucristo? ¿No es verdad que se construye el mundo, toda una civilización basada sobre la negación de Dios? ¿No es verdad que la Santísima Virgen habló en Fátima indicando todos estos pecados y pidiendo penitencia?”
El triunfo del Sapiencial e Inmaculado Corazón de María
Es muy importante destacar que, en relación al gobierno de Dios sobre los acontecimientos humanos, la vigilancia nos debe conducir a esperar con alegría y avidez el triunfo espectacular del Sapiencial e Inmaculado Corazón de María, la llegada de ese período extraordinario de la Historia anunciado por Nuestra Señora en Fátima,
“ese tiempo feliz y ese siglo de María, en el cual incontables almas escogidas y obtenidas del Altísimo por medio de Ella, perdiéndose a sí mismas en el abismo de su interior, se tornarán copias vivas de María, para amar y glorificar a Jesucristo”.
De manera que, de la misma manera que preparamos nuestras almas para el nacimiento del Niño Jesús en la noche de Navidad, coloquémonos también, según el Evangelio de hoy, delante de otro panorama grandioso: aquel en que Dios intervendrá a fin de conceder a la Santísima Virgen, en esta tierra, la glorias que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo le dan en el Cielo.
¡En la expectativa de esa victoria de la Santa Iglesia, permanezcamos vigilantes! Vigilar significa nunca ceder en nada que el demonio nos pueda proponer. Vigilar significa estar atento, con los ojos abiertos, analizando bien desde donde vienen los peligros. Vigilar significa arrancar enérgicamente, sin contemporizaciones, cualquier raíz de pecado que pueda haber en nosotros. Todo lo que significa riesgo para la salvación eterna y para nuestra santificación debe ser cortado, haciendo todo el esfuerzo para perseverar en el camino de la perfección,  en vista de no atrasar el día magnífico en que la Santísima Virgen María dirá: “¡Mi Inmaculado Corazón triunfó!”
(CLA DIAS EP,  Monseñor João Scognamiglio in “Lo inédito sobre los Evangelios” Librería Editrice Vaticana)
Texto completo en: Comentario al Evangelio del Domingo I de Adviento

sábado, 19 de noviembre de 2016

Solemnidad de Cristo Rey del Universo (domingo 20 de noviembre)

por Monseñor João Scognamiglio Clá Dias, EP
[...] Ahora sí estamos aptos para entender y amar a fondo el significado del Evangelio de hoy. La respuesta al pueblo y a los príncipes de los sacerdotes que hacían escarnio de Jesús: "Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo si es el Mesías de Dios, el Elegido!" (v.35), así como a los soldados romanos en sus insultos: "Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!" (v.37), reluce claramente en las premisas ya expuestas.

viernes, 28 de octubre de 2016

Comentario al Evangelio — Domingo 31º del Tiempo Ordinario (Corresponde al domingo 30 de octubre)

por Mons. João Scognamiglio Clá Dias, E.P.
[...]La admiración transforma
En cierto sentido todos somos Zaqueos. Viviendo aquí en estado de prueba, Nuestro Señor puede pasar frente a nosotros y llamarnos en cualquier momento, sirviéndose de una lectura, una conversación, una predicación, o quizá por medio de una moción interior de la gracia.
¿Cómo responderíamos si Él nos dijera, como al publicano: “baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa”? “¿Sabremos imitar la generosidad de Zaqueo y, adelantándonos a la amonestación del Señor, responderle con espontánea prontitud: en adelante, quiero firmemente no pecar más?”.
Todo dependerá de la admiración que hayamos tenido.
El camino de la conversión del publicano, narrado en este pasaje del Evangelio, comenzó con un mero sentimiento de curiosidad por aquel Hombre del cual tanto había oído hablar. Pero, por acción de la gracia, enseguida se transformó en deseo de conocerlo, hablarle y estar con Él,

viernes, 21 de octubre de 2016

Comentario al Evangelio del XXX Domingo del Tiempo Común - Ciclo C

por Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP
[...] Sentencia de Jesús
Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se exalta será humillado, y el que se humille será exaltado.
“En el momento de entrar en el templo, los dos personajes, aun perteneciendo a categorías religiosas y sociales distintas, eran muy semejantes entre sí. En el momento de salir, aquellos dos personajes son radicalmente distintos. Uno estaba ‘justificado’, esto es, era justo, perdonado, estaba en paz con Dios, había sido hecho criatura nueva; el otro

domingo, 16 de octubre de 2016

Nadie puede eximirse de la oración

por Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP
Comentario al Evangelio – XXIX Domingo del Tiempo Ordinario 
[...] No creamos que se trata de un simple consejo de Jesús. ¡No! Es un precepto, una obligación, nadie puede eximirse de la oración. Y cuanto más se suba en la vida interior, mayor será el deber y la constancia de la plegaria.
“Vigilen y oren” nos dice el Divino Maestro, y San Pablo insistirá: “Perseveren en la oración con espíritu vigilante y agradecido” (Col 4, 2) y

sábado, 8 de octubre de 2016

La práctica de la verdadera gratitud

Mons. João Scognamiglio Clá Dias EP, comenta el Evangelio del XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario Año C
[...]¡Cuán rara es la virtud de la gratitud! Muchas veces se practica sólo por educación y con meras palabras. Empero, para que sea auténtica, es necesario que rebose del corazón con sinceridad. Es lamentable, afirma el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, que “la virtud de la gratitud sea entendida hoy en día de un modo contable. De manera que si alguien me hace un beneficio, debo responder, contablemente, con una porción de gratitud igual al beneficio recibido. Es, por lo tanto, una especie de pago: el favor se paga con afecto, así como el producto se paga con dinero. Entonces, he recibido un favor y tengo que arrancar del fondo de mi alma un sentimiento de gratitud. También ya estoy pagado, me siento aliviado, sin obligaciones”.9 Esta es una forma pagana, materialista, de concebir la gratitud. Bien diferente es esa virtud cuando está impregnada de espíritu católico.

sábado, 17 de septiembre de 2016

"Dios es el verdadero propietario de todo el Universo"

Monseñor Joao Scognamiglio Cla Dias, EP, comenta el Evangelio del  25º Domingo del Tiempo Ordinario, Año C (Domingo 18 de septiembre).

[...] “Quien es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho; y quien es injusto en lo poco también  es injusto en lo mucho. Si no fuisteis fieles con las riquezas inicuas, ¿quién os confiaría las verdaderas? Y, si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo que es vuestro? Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, odiará a  uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis  servir a Dios y al dinero”.
Algunos autores le dan a estos cuatro versículos el título de “apéndices parabólicos sobre las riquezas”. Las tres máximas en ellas contenidas son de fácil comprensión y evitan largas consideraciones.
Es de destacar que Jesús no condena la propiedad privada, pero la toma como siendo un bien a ser administrado temporalmente en función de la vida eterna.
El hombre no pasa de ser un simple administrador. Dios, es el auténtico propietario. Si esta distinción es ignorada por el hombre, termina por violar la supremacía de Dios en cuanto Señor de todo lo creado, ingresando así, en la injusticia.
“Las riquezas existentes en esta tierra no son propiedad absoluta del hombre. Él es administrador de esos bienes de Dios. Debe, entonces, ser fiel en ellos. Es la expresión externa de su fidelidad. Así recibirá los ‘propios' que, en este contexto, por la contraposición establecida, parecen referirse a dones espirituales que Dios, en compensación por esa fidelidad requerida para los otros, concede en abundancia al discípulo".

viernes, 16 de septiembre de 2016

Iglesia Ntra. Sra. de Fátima - Tocancipá - Colombia



Dada la creciente devoción de los colombianos a la Virgen de Fátima, Mons. João S. Clá Dias, Fundador y Superior General de los Heraldos del Evangelio (Asociación Católica Internacional de Derecho Pontificio), ideó, alentó y guió con especial cuidado, los detalles la construcción de la iglesia.
Sugirió que debería ser un templo lleno de color y de luz, que hablase de fe y esperanza a quienes en él se congregasen para alabar a Dios y a su Madre Santísima. Por todo esto dejamos expresado en estas páginas un conmovido agradecimiento a nuestro fundador.
Todos los fines de semana acuden numerosos visitantes y delegaciones, no sólo de Bogotá y sus cercanías, sino de diversos rincones de la geografía nacional y aún del exterior.
Le invitamos a visitar este hermoso lugar de beneficiarse de las abundantes gracias que la Virgen derrama sobre los peregrinos que devotamente la visitan en su templo.
Está localizada en los terrenos del seminario en las cercanías de Tocancipá, pujante municipio localizado a 25 kms. de Bogotá, por la Autopista Norte.
Los nuevos horarios de Misas y de visitas a la iglesia son los siguientes:
Sábados: 12:00m
Domingos: 10:00am - 12:00m - 4:00pm

lunes, 12 de septiembre de 2016

Comentarios al Evangelio del 24º Domingo (11 de setiembre) del Tiempo Ordinario. Año C - Lc 15, 1-32 Por Monseñor Joao Scognamiglio Clá Dias, EP

[...] La secuencia de parábolas presentada en el Evangelio de este 24º Domingo del Tiempo Ordinario surge delante de nosotros como un prisma del cual la Historia de la Salvación, gana un colorido especial. Para rescatar la humanidad perdida por el pecado, el Buen Pastor asumió nuestra naturaleza, murió en la Cruz, y de su lado abierto por la lanza nació la Iglesia, auténtico redil de Cristo, en el cual los hombres son introducidos, por las aguas del Bautismo, dándoles la superior dignidad de tornarse hijos de Dios. Dóciles a la gracia, los hombres produjeron frutos a la altura de su condición de herederos del Cielo, construyendo una civilización basada en las enseñanzas del Evangelio.
Sin embargo, con el pasar del tiempo la humanidad comenzó a menospreciar esa  filiación divina y se fue apartando del Padre celestial. En nuestros días, muchos son los que viven como si Él no existiese. Entregándose al pecado, disiparon los tesoros que les habían sido confiados con la venida de Nuestro Señor Jesucristo al mundo, y caminaron de desvarío en desvarío. Si trazásemos un paralelo entre la humanidad actual y el hijo pródigo, con tristeza veríamos no estar muy distantes del estado en el cual, reducido a la completa miseria, el joven se quiso alimentar con las bellotas de los puercos. Permitiendo que los hombres caigan en los horrores de un mundo contrario a la virtud, Dios espera pacientemente el momento exacto para concederles las luces de su misericordia, a través de una acción del Espíritu Santo. Tal acción les hará ver con claridad su deplorable estado y les suscitará las nostalgias de las maravillas de la gracia, abandonadas hace siglos.
Los símbolos, no obstante, siempre claudican en relación a la realidad, y la Fé nos hace pensar que el futuro de los hombres superará ampliamente el desenlace de la parábola, sobre todo por causa de un elemento. En la narración,  no aparece una figura que en la Historia tiene un papel fundamental: María Santísima, a quien Dios constituyó Abogada y Refugio de los pecadores, Madre de los hombres. Cuando la humanidad pródiga comience a emprender el camino de vuelta, esta Madre vendrá a su encuentro y la recibirá con ilimitada bondad. Bastará entonces,  que le sea dirigida la súplica humilde y confiante: "Pecamos contra Dios y contra ti; ya no merecemos ser llamados tus hijos. Trátanos cómo si fuésemos siervos". Ella misma intercederá, entonces, junto a su Hijo, llevándole el pedido de clemencia. En ese momento en que los hombres se presenten delante del trono de la Divina Misericordia, colocándose en la condición de esclavos de la Sabiduría Eterna y Encarnada, por las manos de María, estará concedido el perdón restaurador.
Y así como el padre festejó al joven arrepentido, Dios tratará como hijos predilectos a aquellos que se entreguen sin reservas, y promoverá la conmemoración inaugural de un nuevo régimen de gracias en el plan de la salvación: el Reino de María, era histórica de la misericordia constituida por almas que, reconociéndose pecadoras, se habrán dejado transformar por la fuerza del perdón. (CLA DIAS EP, Monseñor Joao Scognamiglio, in “Lo inédito sobre los Evangelios” Librería Editrice Vaticana).