martes, 17 de octubre de 2017

¿La devoción a la Santísima Virgen María dificulta el amor a Jesús? – Heraldos del Evangelio, Juiz de Fora (Brasil)

Una de las cuestiones levantadas a lo largo de la Historia sobre la devoción a María Santísima formula la siguiente pregunta: ¿la devoción a la Virgen dificulta, desvía la devoción a Nuestro Señor Jesucristo?
Un artículo publicado en el Boletín Informativo “Sálvame

Reina de Fátima, por la gracia de Jesús” nos trae la respuesta de forma sucinta, interesante e irrefutable. Veamos los dos argumentos expuestos, muy útiles, dicho sea de paso, para esclarecer a aquellos que, aún siendo piadosos, a veces tienen cierta dificultad en comprender el papel imprescindible de la devoción a la Madre de Dios.
Son presentados dos puntos. El primero, por medio de la Constitución Dogmática Lumen Gentium: “Todo el influjo salvador de la Santísima Virgen sobre los hombres se debe al beneplácito divino y no a cualquier necesidad; deriva de la abundancia de los méritos de Cristo, se funda en su mediación y depende de ella enteramente, extrayendo de allí toda su eficacia;  no impide de ningún modo la unión directa de los fieles con Cristo, sino que la favorece” (Lumen Gentium, n. 60).
Otro argumento en el sentido de demostrar cuánto la devoción a Nuestra Señora es el mejor camino para seguir a Jesucristo, es explicitado siglos antes por San Luis María Grignon de Montfort.
Dice este santo misionero mariano: “¿Sería posible que Aquella que encontró gracia delante de Dios para el mundo entero en general, y para cada uno en particular, impida a un alma de encontrar la gran gracia de unión con Él? ¿Sería posible que Aquella que fue llena de gracia y tan unida y transformada por el Dios que se encarnó en Ella, impida a un alma quedar perfectamente unida a Dios?” (Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, n. 164).
San Luis María Grignon de Montfort
Y concluye San Luis María: “Tú, Señor estás siempre con María, y María siempre contigo; no puede estar sin Ti, porque dejaría de ser lo que es; de modo tal está Ella transformada en Ti, por la gracia, que ya no vive, no existe: eres Tú que vives y reinas en Ella, de manera más perfecta que en todos los ángeles y bienaventurados. [...] María está tan íntimamente unida a Tí que es más fácil separar la luz del sol, y el calor del fuego” (ídem, n.63).
Presentados estos argumentos, es más fácil que comprendamos el indispensable papel de María en nuestra santificación –según lo afirma Monseñor João S. Clá Dias, fundador de los Heraldos del Evangelio: “Como así Jesús vino a nosotros por María, es también por medio de Ella que obtendremos las gracias necesarias para que seamos otros Cristos y alcancemos la vida eterna”.

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En una próxima oportunidad vamos a analizar detenidamente una frase de San Luis María Grignon de Montfort que removerá cualquier duda sobre este tema.
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Escrito por Adilson Costa da Costa y publicado por Arautos do Evangelho, Juiz de Fora, Brasil