por INFOVATICANA | 07 abril, 2026.
Tras años de incertidumbre, bloqueo y silencio
institucional, los Heraldos del Evangelio anuncian la reanudación de sus
ordenaciones, en un movimiento que marca un giro significativo en uno de los
procesos más controvertidos de los últimos años dentro de la Iglesia.
La Sociedad Clerical de Vida Apostólica de Derecho
Pontificio Virgo Flos Carmeli ha confirmado que, durante la Octava de Pascua,
tendrán lugar las ordenaciones diaconales y sacerdotales de decenas de sus
miembros, poniendo fin —al menos de hecho— a una paralización que se prolongaba
desde 2019.
El
anuncio: ordenaciones en plena Octava de Pascua
Según la información difundida por los propios Heraldos del Evangelio, el próximo 11 de abril
serán ordenados 31 nuevos diáconos, mientras que el 12 de abril, Domingo de la
Misericordia, recibirán el sacerdocio 26 diáconos.
La ordenación diaconal será conferida por Mons. Fernando
José Monteiro Guimarães, arzobispo emérito del Ordinariato Militar de Brasil,
mientras que la ordenación sacerdotal estará presidida por el cardenal Raymundo
Damasceno Assis, arzobispo emérito de Aparecida y actual comisario pontificio.
El anuncio se enmarca en un tono marcadamente espiritual,
propio del tiempo pascual, subrayando la dimensión eclesial y vocacional del
acontecimiento, y confiando estas ordenaciones a la intercesión de la Virgen
María.
Un
desbloqueo tras años de intervención
Desde la intervención vaticana iniciada en 2017 y reforzada
posteriormente con el nombramiento de un comisario pontificio en 2019, las
ordenaciones en los Heraldos habían quedado suspendidas, afectando directamente
a decenas de vocaciones que permanecían en espera sin una explicación pública
clara.
Durante este tiempo, la situación fue descrita como un proceso prolongado, opaco y asfixiante, en el que no se concretaban acusaciones formales ni se
establecía un horizonte claro de normalización.
Aclaraciones
pendientes
La reanudación de las ordenaciones supone, sin duda, un
cambio de escenario. Pero no cierra el caso.
Quedan abiertas cuestiones de fondo sobre la gestión del
proceso, su duración, sus motivos y sus consecuencias. El papel del Dicasterio
para la Vida Consagrada bajo la responsabilidad de Sor Simona Brambilla —así como, en su
momento, del cardenal João Braz de Aviz—, resulta determinante en la
prolongación de una intervención que se ha extendido durante años sin una
explicación pública convincente.
Lo que ahora comienza a desbloquearse en los hechos
—incluida la reanudación de las ordenaciones— sigue pendiente de una
explicación clara y completa por parte de quienes han dirigido este proceso
desde Roma.
Nota relacionada: Ordenaciones diaconales y sacerdotales de Heraldos del Evangelio

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