martes, 7 de abril de 2020

Padre Alex Brito, EP: debemos permanecer tranquilos y serenos, atentos a las señales de Dios


Transcribimos algunos trechos de la conversación del Padre Alex Brito, EP* y el Dr. Elson Adorno realizada a través de Instagram, el pasado domingo 5 de marzo.

En dicha conversación se tratan importantes y actuales temas en torno a la pandemia del coronavirus y la familia.
Pandemia y Cuarentena
Ante un pedido del Dr. Elson, de relacionar la temática de la cuarentena por causa del coronavirus, con el tiempo de cuaresma y su repercusión en la vida familiar, el Padre Alex dice: “Se trata de evitar no sólo la transmisión indiscriminada de este virus según las indicaciones que la ciencia nos señala, sino que debemos evitar que este virus cree una nueva enfermedad de carácter psicológico, de pánico y de pavor que se está esparciendo por todas partes. Basta ver cómo, en nuestros días hay facilidad de diseminar tanto noticias buenas como noticias malas.
La primera reflexión es, ver que el hombre que ha llegado a un tremendo grado de progreso, que ha llegado a la Luna, que ha sido capaz de dividir el átomo, que tiene la tecnología en la palma de la mano con el teléfono móvil, de repente se comienza a inclinar frente a un ser microscópico. Debemos concluir que realmente el hombre es limitado y precisa de Dios. Sin embargo, cuando él se relaciona estrechamente con Dios, más fácilmente puede enfrentar estas pandemias.
A lo largo de la historia ha habido incontables pandemias, pero lo que llama la atención con la actual es la universalidad de los procedimientos y la universalidad de la propagación del pánico […] de modo que no debemos permitir que el pánico invada nuestras vidas, nuestras familias.

La indiferencia ante los tremendos acontecimientos
La segunda reflexión, relacionada con la Cuaresma tiene relación con los cuarenta días, o cuarentena, etc. Y a este propósito me vienen a la mente los cuarenta días que Noé pasó en el Arca, después del diluvio, relatados por las Sagradas Escrituras. En esas terribles circunstancias, la preocupación de Noé era encontrar el medio para salvar la mayor cantidad de personas. Sólo que, los hombres estaban indiferentes. Es el otro lado que hay que tener el cuidado de no caer, que es la indiferencia. […]
Por último tenemos los cuarenta días de Nuestro Señor Jesucristo ayunando en el desierto donde fue tentado por el demonio. De allí surge verdaderamente el nombre de Cuaresma. En estos hechos históricos de la Salvación, se inspira la Iglesia para conformar la Liturgia de la Cuaresma.
Una Cuaresma como ninguna otra en los 2 mil años de Iglesia
El asunto es que esta Cuaresma, es totalmente diferente a todas las otras: dos mil años de historia de la Iglesia y nunca la humanidad se detuvo. Si los hombres se preocupasen por practicar el bien –desde el punto de vista del Derecho Natural- como se preocupan por este virus, la Humanidad se transformaría en poco tiempo. Entonces nos encontramos en esta cuarentena obligatoria, inesperada e inimaginable, donde nos recluimos en nuestras casas; el mundo paró, la humanidad paró y de repente elevó sus ojos al Cielo y pensó en Dios. Al pensar en Dios se dio cuenta cómo es contingente, miró para el prójimo, la familia fue mucho más valorizada, las personas estando en casa se dieron cuenta del tesoro que tienen. ¡Cuántos beneficios se están consiguiendo de todo esto!
Me llama la atención, primero, esta cuarentena inesperada, la oportunidad que tiene el hombre para reflexionar. ¿Por qué Dios permitió que esto sucediese? Es la gran pregunta. Dios se está utilizando de esta situación para hacer con que los hombres se den cuenta que no son eternos e inexpugnables. Creo que esta es la principal conclusión que la Humanidad puede sacar de esta pandemia, sin pánico, sin milenarismo, sin concluir que es el fin del mundo y que todo se terminó. Debemos permanecer tranquilos y serenos observando las señales de Dios.
Volver hacia Dios, la gran vacuna contra todo tipo de epidemias
La familia es aquella célula madre de la sociedad, y el primer núcleo de Iglesia nació en torno a la Sagrada Familia, la Virgen y San José en torno al Niño Jesús, la familia de Nazaret. Pues bien, con esta cuarentena las familias están volviendo a los orígenes y, ese gran retorno que la Humanidad está haciendo hacia la familia, volviendo para sus orígenes, volviendo hacia Dios es la gran vacuna no sólo contra el coronavirus, sino contra toda y cualquier epidemia sea biológica o espiritual. Y la familia está retomando el lugar del cual nunca debió ser retirada.



La oración en familia
¿Qué es rezar? Rezar es conversar con Dios. La primera noción que un niño tiene de oración, incluso antes de hablar es “papa”, “mamá” y si él ve sus padres rezando, será la primera noción viva que tendrá, de oración. Pues los padres son un espejo de Dios, y la primera imagen de Dios que el niño tendrá será la de sus padres. San Juan María Vianney decía que absorbió las primeras nociones de la fe a través de la leche materna. Y al haber tenido una madre santa y ejemplar, él recibió la fe viva.

La oración en familia que pueda ser practicada en este tiempo de cuarentena, es una gran oportunidad para que las familias queden más cercanas de Dios.
No dejarse llevar por el pánico y la ansiedad
A causa de la pandemia del coronavirus hay una sobrecarga de información, a veces hasta fake news, de modo que, tomando todos los cuidados y resguardos para evitar el contagio, debemos mantener la calma y aprovechar el tiempo para, por ejemplo, leer, conversar, cocinar en familia, vivir la vida en familia.
La indiferencia de estos días
Debemos aprovechar esta situación en la que nos encontramos para reflexionar y concluir que no podemos quedarnos indiferentes a estas señales que Dios no está mandando.
Qué pensar al ver las iglesias tan vacías durante esta pandemia
Al ver en estos días las iglesias cerradas o vacías, podemos hacer la siguiente reflexión: si Dios lo ha permitido así, una gran lección querrá dejarnos. Podemos considerar que esta situación puede ser la ocasión para una gran “cirugía plástica” para el mundo entero. O sea, restaurar la Humanidad para que vuelva a tener la verdadera fisonomía, la Humanidad está deformada y esa deformación también entró dentro de la propia Iglesia.
En cierto sentido quedo más preocupado que ver las iglesias vacías, es ver algunos sacerdotes que no enseñan la buena doctrina, a veces no dando el buen ejemplo, etc. Creo que todo esto está redundando para restaurar la faz de la Iglesia, restaurando la fisonomía de los miembros del cuerpo místico.
En este período es fundamental obedecer todas las normas de cuidado frente a la pandemia, pero especialmente hacer todo con espíritu sobrenatural, para que los hombres salgan de esta prueba rejuvenecidos, den un paso hacia adelante y tengan en sus fisonomías la imagen de Dios Nuestro Señor.


*Pertenece a los Heraldos del Evangelio