“Un hombre extraordinario, uno de esos a quienes Dios envía de vez en cuando a la tierra para convertir a los hombres”
Pietrelcina es un pequeño pueblo al sur de los Apeninos,
en Italia, de tierras fértiles pero rocosas.
Aún en los días de hoy se puede caminar por sus estrechas calles, de pavimento
irregular y lugares escalonados, sintiendo el ambiente de otros tiempos. El 25
de mayo del año 1887 recibe en su seno el nacimiento de un niño, bautizado con
el nombre de Francisco que, con el correr de los años, llegará a ser uno de los
hombres más conocidos de la faz de la tierra.
