La visión materialista reduce la vida humana a una mera cuestión fisiológica, negándole los aspectos metafísicos y sobrenaturales. Desde esta óptica, ¿habrá mayor desgracia que volverse viejo?
El cristianismo, al contrario, reconoce esta suprema realidad que es el alma y da, así, a la existencia del hombre un carácter que transciende esta tierra y se dirige a la eternidad. Hay razones para vivir mayores que la propia vida.
Con estos puntos de vistas sobrenaturales,
